Cuando la diplomacia se somete a las provocaciones mediáticas

La detención de un grupo de militares bolivianos y funcionarios de Aduanas bolivianos dentro del territorio nacional de Chile, ha dado ocasión a una nueva -y acostumbrada- diatriba de parte del gobernante de turno boliviano, a través de su inadecuada “diplomacia tuitera”.

El escándalo que registran algunos medios de prensa bolivianos por estos hechos, excede a la realidad de los hechos que ocurrieron.

nortechile

En política realista y en diplomacia “los hechos son como las piedras: fríos y duros”.

Los funcionarios militares y aduaneros bolivianos fueron detenidos armados dentro del territorio nacional de Chile, intentando detener un camión con carga.  Las fuerzas fronterizas chilenas actuaron conforme a la legislación vigente en este país: ningún militar extranjero puede ingresar a territorio nacional de Chile sin una autorización expresa de la autoridad política y diplomática chilena competente.  Dichos funcionarios además, actuaban con el fin de detener a un vehículo dentro del territorio nacional de Chile y por lo tanto, se encontraban fuera de su jurisdicción territorial.

En consecuencia, los funcionarios bolivianos infiltrados ilegalmente en Chile fueron acusados por la eventual comisión de tres delitos (robo violento, porte ilegal de armas y contrabando) perpetrados al interior del territorio nacional de Chile.

Uno de los efectos inmediatos de la conducta provocativa del gobierno boliviano en este incidente es que en Colcha K, municipio de la provincia Nor Lípez del departamento de Potosí, las poblaciones fronterizas sienten esa tensión e incluso ha llegado a afectar su tradicionales relaciones comerciales.  Un alcalde de dicha localidad feonteriza boliviana dijo al periódico La Razón: “Quiero informar que, como pobladores de la frontera (con Chile) vivimos en una situación crítica y tensa, por ejemplo en la feria de Abaroa disminuyó la participación de la gente…”

Advirtiendo sobre el clima de provocación promovido por las autoridades bolivianas, el 24 de marzo recién pasado, cinco días después de la detención de los 9 bolivianos dentro del territorio chileno, las autoridades migratorias chilenas impidieron el supuesto trabajo periodístico de un equipo de prensa enviado a Iquique por la estatal Bolivia TV, precisamente porque eran parte de la maniobra de provocación comunicacional.

El nivel de la escalada de provocaciones se ha mantenido, ahora, con el anuncio inconsulto del canciller boliviano de una visita a Chile, para visitar a los funcionarios detenidos.  En diplomacia se acostumbra y es usual que las visitas de los Ministros de Relaciones Exteriores se anuncian e informan a la respectiva Cancillería del país a visitar. El Ministro de Defensa Nacional José Antonio Gómez sostuvo que el gobierno chileno no se encuentra enterado de dicha visita y que el gobierno que encabeza Evo Morales no ha informado a las autoridades chilenas del viaje del canciller Ferreira, cuya agenda además contemplaría visitar a los bolivianos detenidos en el penal de Alto Hospicio.

El juego de la provocación con publicidad, de la altisonante diplomacia de los hechos consumados y de la victimización, parece ser parte del estilo habitual de la conducta del actual gobierno de Bolivia.

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